Pueden encontrarse muchos culpables de la subida de precios de los alimentos, pero los pobres no son uno de ellos.
La escalada de precios de los alimentos es una crisis mundial, y está desestabilizando la política y la economía en todo el planeta. En los dos últimos años, los precios se han duplicado, y casi todo parece indicar que van a mantenerse altos. Como era de esperar, los pobres sufrirán las peores consecuencias. Las encuestas muestran que ya destinan a alimentación la mitad de lo que gastan. Será inevitable que esta cantidad suba bruscamente, haciendo que a la gente le quede menos para otros gastos básicos como atención sanitaria o vivienda.
Los pobres no sólo están siendo los más perjudicados por la crisis alimentaria, sino que además se les culpa de ella. El presidente de EE UU, George W. Bush, por ejemplo, afirmó que, cuando países pobres como India prosperan, sus habitantes “empiezan a demandar mejor nutrición y mejor comida”. Por ello, “la demanda es alta, y eso provoca que los precios suban”, añadió. Esta opinión es compartida por numerosos políticos, economistas y periodistas. Pero, aunque la nueva clase media mundial es, sin duda, uno de los factores que influyen en el incremento de los precios de los alimentos, no es tan importante como muchos creen. Estamos echando la culpa a quienes no debemos. ...
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