El papel avanza en su inexorable camino hacia el final

En el debate sobre el futuro del papel como soporte de la información, no puedo sino incidir más si cabe en el error de haber abierto las páginas a la total y absoluta gratuidad. La aparición de los gratuitos ha evidenciado que la ciudadanía no requería tanta ni tan prolija información matinal, sino que se bastaba con unas pinceladas, en forma de titulares acompañados de grandes fotos.

Y es que los periodistas llevamos años escribiendo para nosotros mismos, mirándonos el ombligo y reconociendo “qué buenos, qué guapos y qué listos somos...”, pero olvidamos al lector, espectador, oyente.

Primero los gratuitos y más tarde Internet han democratizado la información que nos llegaba por papel, pues ya no era necesario abonar cantidad alguna, sino que la publicidad lo pagaba todo. Pero "el chocolate del loro" se ha derramado inútilmente, pues el problema es de mayor calado. Los derroches de tantos años en busca de lectores inexistentes con regalos pasmosos de cuberterías, películas, edredones, etc...son los polvos que traen ahora estos lodos.

Sí es cierto que la calidad debe ser la bandera de todo producto, pero no hay tiempo para contrastar porque la maquinaria de engullir no dispone de horas ni de minutos...Necesita "más madera...¡es la guerra!".

A menos que hubiera una situación extrema de conflicto bélico mundial que derrocase todo lo avanzado hasta la presente...mucho me temo que el papel tiene las horas mas contadas de lo que el Sr. Cebrian apunta, pues parece de seres muy, muy optimistas pensar que esta dinámica aguante como está 15 años...

¿Quién pensaría hace 15 años que hoy llevaríamos todos un terminal telefónico con cámara capaz de permitirnos hacer una conexión inmediata sin necesidad de cables, cámaras, sonidistas, etc? ¿Alguien cree que se va a quedar así o evolucionará hacia mayores complejidades? Sinceramente creo que el Sr. Cebrian busca una huida hacia adelante a sabiendas de la debacle que se viene encima.

Internet reina en nuestras vidas…y más que lo va a hacer: Será la pantalla única que rija nuestro contacto con la realidad de ocio, de información, de relación, de trabajo, y quien pretenda ocultarlo o interponerse, sufrirá las mismas consecuencias que los incautos que esperan en la playa el tsunami, expectantes por confirmar su testarudez. Los que se guarezcan, sobrevivirán y sabrán que hay una nueva forma de comunicar y que lo hecho hasta ahora es sólo un vestigio del pasado que unos pocos pretenderán conservar.

Cobrar o no, será cuestión de cómo se eduque a la ciudadanía sobre el valor real de la información. La gratuidad puede beneficiar a los menos favorecidos, pero sobre el común de la ciudadanía será visto con rechazo, pues vivimos en una sociedad que no valora nada que no tenga un precio.

El papel es un bien finito pero éste es un debate superfluo. Muchos hemos tratado de dar el salto a otras formas como los blogs, pero nos falta mucho por aprender así como vías de financiación alternas. La publicidad volverá, pero con tanta diversidad ya no será suficiente para mantener las viejas estructuras marmóreas que defienden hoy los grandes diarios...y así lo están pagando. La flexibilidad será clave para adaptarse.

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